LAS FIESTAS DE LA VIRGEN DEL CASTILLO EN CABEZAMESADA
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Las fiestas en honor a la Virgen del Castillo en Cabezamesada, celebradas el primer fin de semana de septiembre, han sido una gran ocasión para poder ver de nuevo las danzas tradicionales de este pueblo. Hay que agradecer el maravilloso trabajo de los maestros de danza Toni y Mari Jose, con el apoyo de Angelines, para enseñar y dirigir al grupo de niños y niñas que han estado ensayando durante todo el verano en el patio de las escuelas. No han faltado tampoco a los ensayos Miguel y Erika con sus dulzainas, a quienes Narciso, nuestro veterano dulzainero, escuchaba con orgullo. Mucha gente del pueblo ha participado también en la preparación de estas danzas. Madres, abuelas y vecinas del pueblo han trabajado todo el verano confeccionando los trajes. Las asociaciones han buscado formas de aportar ayuda económica con rifas en sus eventos. El mismo grupo de danza ha preparado su propia rifa con regalos donados por empresas y particulares del pueblo, de quienes también han recibido donaciones directas.
El viernes 5 de septiembre este grupo abría las fiestas danzando en la residencia de mayores “Juliana Chaves”, para desde allí acompañar a la banda de música y a las autoridades en la tradicional recogida de Reina y Damas de las fiestas y de la Hermana Mayor de La Virgen hasta la iglesia, donde hicieron su entrada de nuevo danzando. Antes de iniciar la procesión del sábado, cada miembro del grupo recitó ante la Virgen el “verso” que había escrito para la ocasión. En ellos se expresa devoción y vivencias personales, siempre fieles a la métrica y el soniquete característicos de esta tradición.
Durante la procesión, el pueblo disfrutó de las danzas del Pasacalles, La Cadena, Los Arcos, el Trenzado del Cordón y los paloteos de El Pájaro y El Peñón. Todo un repertorio que rememora el que se realizaba años atrás. Toni marcaba el ritmo con su tambor como antaño hacía Antonio Perea. Mari Jose guiaba la danza con sus castañuelas, como antes lo había hecho Angelines y antaño Isabel Perea. Miguel y Erika trenzaban las melodías con sus dulzainas, Miguel con la maestría que hereda de su tío Narciso, y la joven Erika con la facilidad con la que domina el instrumento, consagrándose además como la primera dulzainera de esta localidad. Es emocionante ver cómo este pequeño pueblo toledano se ha volcado en recuperar una tradición que nunca se olvidó pero que en algún momento perdió su continuidad. Estas danzas, junto con los toques de tambor y dulzaina, comparten una raíz en la comarca y su conservación contribuye a mantener la continuidad de su tradición folclórica. Si bien, también aparecen matices locales, manifestados en particularidades rítmicas y melódicas que singularizan la identidad cultural de Cabezamesada.
Escrito
por Juan Antonio Salazar Arquero
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